¿Quién dijo que el camino, aún elegido, fuera fácil?Cada dos pasos, pierdo el equilibrio, me intento aferrar a la mano de alguien que una vez me la da, otra me la quita. Ya estoy cansada de jugar al gato y al ratón, así que se acabó. Volveré a seguir buscando mi equilibrio en solitario, sin recurrir más que a las manos de mis amigos, que sé a ciencia cierta que no me la retirarán nunca, que extenderán sus brazos para recogerme en caso de que sufra una nueva caida y que me ayudarán a levantarme.
Dejaré de pensar en poder refugiarme en el castillo equivocado, tan etéreo y tan irreal como libre es su dueño, porque yo también soy libre, pero mi hogar es sólido y real, y mis brazos son sinceros como mis besos, el roce de mis dedos en su piel y el sabor de mi boca en la suya.La libertad está sobrevalorada. Compartir es más gratificante que poder elegir siempre el camino más fácil y directo para conseguir un resultado inmediato y simple.
Simpleza versus autenticidad. Libertinaje por miedo a la sinceridad.
No hablo de nadie en concreto y hablo de todos en general, es lo bueno de poder seguir siendo anónima en la red, que puedo seguir expresando mis ralladuras mentales sin que nadie se de por aludido ni tener que dar explicaciones a nadie. Y, en mi caso, no se trata de no ser sincera, sino de estar harta de decir las cosas muy claritas y encontrarme con medias tintas, así que me queda el recurso de la pataleta dialéctica en el blog para desahogarme.
Y eso hago....


Exactamente para la entrada de Lousie anterior y esta mía de ahora abrimos este blog: para comentar las cosas que nos estaban ocurriendo en esta nueva vida de mujeres recién separadas, los sentimientos, los bajones y los subidones, las sensaciones...
