
s niños preciosos, alegres y divertidos que con su risa cantarina, sus besos empalagosos y su energía ilimitada, dan sentido a mi lucha por salir adelante de este agujero negro en el que me metí yo sola al enamorarme de un egoísta.
s niños preciosos, alegres y divertidos que con su risa cantarina, sus besos empalagosos y su energía ilimitada, dan sentido a mi lucha por salir adelante de este agujero negro en el que me metí yo sola al enamorarme de un egoísta.


Se supone que soy más inteligente pero me vence el ser tan transparente, y dejar traslucir mis sentimientos, así que recordé de repente que su actitud no deja de ser una pose, recordé la conversación del viernes pasado en la que conseguí arrancarle una confesión lacrimosa de lo mucho que le costaba "meterme en una cajita" para almacenarme en su desván de causas perdidas por las que no merece la pena llorar más. Y se hizo la luz en mi atorado cerebro empeñado en autocompadecerse: yo puedo ser como él.
No egoísta hasta un grado tan extremo, ni superficial como para reírme de todo lo importante de la vida, pero sí adoptar la misma pose "guay" que él, sobre todo con él, que es precisamente lo que me hace a mí. Se muestra cordial, simpático, pero distante y hace todo lo posible para no dejar traslucir su dolor, porque en el fondo lo tiene, ni lo mucho que aún me quiere, a su manera, eso sí.

Mi crisis matrimonial fue casi íntegramente difundida por la red. De forma anónima, eso sí, pero compartía con mis asiduos de mi otro blog las dudas, las peleas, las pajas mentales, las rabietas, los abandonos, y poco a poco, fui recibiendo muestras de cariño, de apoyo, de solidaridad. Así fue como él llegó a mi ventanita de gmail, la del chat.
pasando del horario diurno de trabajo al nocturno de libertad condicionada a las guardias de su mujer. Claro, las condiciones favorecían que las conversaciones fueran ganando en intensidad y que picara el gusanillo de la cam, de ponerle cara a alguien que te hacía sentir tan a gusto cada día, durante horas y horas. Y de ahí, al móvil, para rematar, texto e imagen con la voz.
Recién llegadas a este nuevo mundo de las separadas, se me plantearon muchas nuevas puertas para poder abrir y tenía claro al menos una por la que pasar: la de la liberación del cuerpo y de la mente de este enganche sentimental y sexual que siento por el padre de mis hijos.